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Natividad de San Juan Bautista

File:Saint John the Baptist by Titian. Oil on canvas, Museo Nacional del Prado.jpg

Juan Bautista es el Precursor, es decir, el enviado por Dios para prepararle el camino al Salvador. Por lo tanto, es el último profeta, con la misión de anunciar la llegada inmediata del Salvador.

Juan iba vestido de pelo de camello, llevaba un cinturón de cuero y se alimentaba de langostas y miel silvestre. Venían hacia él los habitantes de Jerusalén y Judea y los de la región del Jordán. Juan bautizaba en el río Jordán y la gente se arrepentía de sus pecados. Predicaba que los hombres tenían que cambiar su modo de vivir para poder entrar en el Reino que ya estaba cercano. El primer mensaje que daba Juan Bautista era el de reconocer los pecados, pues, para lograr un cambio, hay que reconocer las fallas. El segundo mensaje era el de cambiar la manera de vivir, esto es, el de hacer un esfuerzo constante para vivir de acuerdo con la voluntad de Dios. Esto serviría de preparación para la venida del Salvador. En suma, predicó a los hombres el arrepentimiento de los pecados y la conversión de vida.

Juan reconoció a Jesús al pedirle Él que lo bautizara en el Jordán. En ese momento se abrieron los cielos y se escuchó la voz del Padre que decía: "Éste es mi Hijo amado...". Juan dio testimonio de esto diciendo: "Éste es el Cordero de Dios...". Reconoció siempre la grandeza de Jesús, del que dijo no ser digno de desatarle las correas de sus sandalias, al proclamar que él debía disminuir y Jesús crecer porque el que viene de arriba está sobre todos.

Fue testigo de la verdad hasta su muerte. Murió por amor a ella. Herodías, la mujer ilegítima de Herodes, pues era en realidad la mujer de su hermano, no quería a Juan el Bautista y deseaba matarlo, ya que Juan repetía a Herodes: "No te es lícito tenerla". La hija de Herodías, en el día de cumpleaños de Herodes, bailó y agradó tanto a su padre que éste juró darle lo que pidiese. Ella, aconsejada por su madre, le pidió la cabeza de Juan el Bautista. Herodes se entristeció, pero, por el juramento hecho, mandó que le cortaran la cabeza de Juan Bautista que estaba en la cárcel.

Catholic.net
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San José Cafasso


Nació el 15 de enero del año 1811 en Castelnuovo Don Bosco, que entonces se llamaba Castelnuovo d'Asti. Cristalizó su deseo de consagrarse a Dios en los principios del verano de 1827. Hizo los estudios filosóficos y teológicos preparatorios al sacerdocio que se le confirió el 21 de septiembre de 1833. Las corrientes que mandaban la moda en aquellos momentos estaban inficionadas de jansenismo y regalismo con vientos que dificultaban fuertemente la marcha de la Iglesia.

La piedad, como expresión de la fe, estaba sofocada por un excesivo rigorismo que señalaba tanto la distancia entre el Creador y la criatura que dificultaba la expresión genuina de la relación con Dios visto como Padre bueno; por ello, la relación amorosa y confiada a la que debe llevar la verdadera piedad permanecía oculta por la rigidez estéril y el temor nocivo a Dios observado como justiciero, lejano y extraño. Enmarcado en estas formas de pensamiento y de actitudes prácticas comienza el ejercicio del ministerio sacerdotal José Cafasso.

Renuncia a la «carrera» de los eclesiásticos, desperdiciando voluntariamente las posibilidades de subir que tuvo desde el principio por su buen cartel. Se instala, con la intención de mejorar su formación sacerdotal, en el "Convitto" de San Francisco de Asís, en Turín, que habían fundado en el 1817 Pío Brunone y Luis María Fortunato. Frente a la práctica religiosa antipática y a la pastoral sacramental rigorista imperante en su época, allí se entresacan los filones de la vida espiritual católica de todos los tiempos.

Con trazos seguros y vivos se enseña, recuerda y habla del fin de esta vida, del valor del tiempo, de la salvación del alma y de la lucha contra el pecado; con naturalidad se tratan las verdades eternas, la frecuencia de los sacramentos, el despego del mundo... Todo ello en clima de cordialidad, de sano optimismo y de confianza en la bondad de Dios manifestado en Cristo; por eso, se adivina que la religión ha de ser el continuo ejercicio de amor para acercarse al Dios lleno de infinita bondad y misericordia de quien debe esperarse siempre todo el perdón. Con formas nuevas, la piedad resulta agradable y fuente de permanente alegría cristiana. Así se da sentido al cuidado de las cosas pequeñas y en la misma mortificación corporal se descubre el verdadero sentido interior que encierra en cuanto que la renuncia al gusto no es más que liberación del amor y unión más perfecta con Dios.

Hay que resaltar la influencia que José Cafasso ejerció en san Juan Bosco, algo más pequeño que él, cuando José era un joven y Juan un niño y cuando, más tarde, le facilita fondos económicos para ayudarle en la obra evangelizadora que comenzaba para el bien profesional y cristiano de la juventud. No se puede dejar de mencionar ni por olvido que en la tierra tuvo tres amores: Jesús Sacramentado, María Santísima y el Papa. Falleció un sábado 23 de junio de 1860, a la edad de sólo 49 años.

Su oración fúnebre la hizo su discípulo preferido: San Juan Bosco. Antes de morir escribió esta estrofa: "No será muerte sino un dulce sueño para ti, alma mía, si al morir te asiste Jesús, y te recibe la Virgen María". Fue canonizado por el Papa Pío XII en 1947. Encontró a Dios y le sirvió en el cumplimiento ordinario del ministerio sacerdotal, viviendo fielmente a diario -y esto es lo heroico- su entrega.

Evangelio del día

Lágrimas, milagroso aviso

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Redacción (Gaudium Press) "Lágrimas, milagroso aviso", era el título que Plinio Corrêa de Oliviera le colocara a un artículo del 6 de agosto de 1972 en el prestigioso matutino "La Folha de São Paulo", comentando una de las lacrimaciones ocurridas con la Imagen Peregrina Internacional de Nuestra Señora de Fátima en Nueva Orleans. Afirmaba: "El misterioso llanto nos muestra a la Virgen de Fátima llorando sobre el mundo contemporáneo, como otrora Nuestro Señor lloró sobre Jerusalén. Lágrimas de afecto tiernísimo, lágrimas de profundo dolor". Era una invitación a los hombres del siglo XX, continuaba, "para que renuncien a la impiedad y a la corrupción".

Fenómeno similar ocurrió en Siracusa (Sicilia, Italia, 29-8-1953) con una imagen, medio busto de yeso, del Inmaculado Corazón de María, reconocido - después de estudios realizados - por los Obispos de Sicilia (13-12-53), y citado en un mensaje radiofónico del Papa Pío XII al Congreso Mariano Regional realizado el 17 de octubre de 1954. Expandía su corazón el Santo Padre diciendo: "¡Oh las lágrimas de María! ¿Comprenderán los hombres el misterioso lenguaje de aquellas lágrimas? ¿Llora por tantos hijos, en los cuales el error y la culpa han apagado la vida de la gracia, y que gravemente ofenden la majestad Divina? ¿O son lágrimas de espera por la tardanza en el retorno de otros hijos, otrora fieles, y ahora arrastrados por falsos espejismos salidos dentro de las hileras de los enemigos de Dios?". Hoy en día, el busto de la ahora llamada Nuestra Señora de las Lágrimas, se encuentra en un gran Santuario de la ciudad del acontecimiento. San Juan Pablo II llegó a visitar el lugar cuando era joven obispo en 1964.

Esta introducción me lleva ahora a referirme al impresionante fenómeno ocurrido, entre el 21 y el 26 de abril de este año, con imágenes peregrinas de Nuestra Señora de Fátima que son veneradas en casas de los Heraldos del Evangelio de Costa Rica y Guatemala, y llevadas en diversas actividades evangelizadoras. Imágenes que presentan a la Virgen María tal como se manifestó en Cova da Iría a los tres pastorcitos, unas con las manos puestas en actitud de oración, otras mostrando su Inmaculado Corazón rodeado de espinas.

Numerosos testigos constataron la veracidad de los hechos. El inicio de una de las lacrimaciones fue contemplado por siete personas adultas, entre ellas un juez letrado, que dejaron su testimonio escrito de puño y letra.

Acontecimientos cargados de simbolismo ante los cuales alguno podrá exigir "pruebas científicas". A estos, le dispensamos la lectura de este artículo, extraído en la mayoría de sus partes de la revista Heraldos del Evangelio del mes de junio de este año.

Quienes sean escépticos, positivistas y racionalistas, no pierdan su tiempo, como nosotros no lo perderemos en probar que las lacrimaciones no son producto de una farsa. Tan aberrante nos es la hipótesis de simular un milagro que no nos ocuparemos de refutarla.

Basta contemplar el sereno rostro de María, regado por dulces lágrimas, para infundir en los corazones de sus hijos la certeza de que la Madre de Dios y de los hombres nos trae algún recado.

El artículo de la citada revista "Lágrimas de María: un mensaje del Cielo" nos va llevando, con claridad, profundidad y espíritu filial, a interpretar el mensaje de la Virgen. "Muchas son las razones que pueden llevar a alguien a llorar. Miedo, tristeza, dolor, indignación, emoción o alegría, suelen ser las más frecuentes".

¿Cuáles son los sentimientos que pueden estar en la causa del llanto de la Señora de Fátima?

"Ciertamente -continúa- no llora de miedo. Pues, aunque los potentados del mundo y de los infiernos se conjugaran para combatirla, una sola gota de sus lágrimas sería suficiente para vencer todas las armas y bombas atómicas de la faz de la tierra".

Se interroga después si habrá sido de tristeza, a lo que responde: "Sí que puede llorar, porque hace cien años les reveló a los hombres el camino de la felicidad, de la tranquilidad y de la paz y no fue oída. ¡Ah, si hubiéramos escuchado los mensajes de Cova da Iría, cuán diferente sería el mundo!". "Pero ¿no habrá en ese llanto de la Madre de Dios algo similar al dolor de Nuestro Señor Jesucristo ante la Ciudad Santa?: ¡Si reconocieras hoy lo que conduce a la paz!" (Lc 19, 41-44).

Otra hipótesis levanta el artículo, que podría parecer absurda, de que las lágrimas de la Reina de los Ángeles hayan sido de indignación. Razones tendría; reflexionemos...: "La Virgen se digna aparecer en Fátima y, rebosando de afecto y bondad, les trasmite un mensaje a sus hijos. Pues bien, hubo quien sofocó sus palabras e incluso quien transformó su mensaje en un secreto. ¿Qué madre no se indignaría contra el que saboteara su intento de salvar un hijo en peligro? Imaginemos entonces el sentimiento de la Madre de las madres al ver a sus hijos e hijas rumbo a la perdición a causa del silencio y omisión de aquellos que deberían haber predicado al mundo su mensaje de salvación". Todo esto, sin duda, hace llorar a María. Aunque el motivo principal de sus lágrimas parece ser otro.

Quien ha tenido la oportunidad de detenerse ante cualquiera de las imágenes que lagrimearon, llega a la conclusión, sin dificultad, de que: ¡María llora de alegría!

"Si, ¡de alegría! Pues a pesar de todos los intentos de los infiernos en ocultar sus avisos, la Señora de Fátima atravesó victoriosa un siglo, y hoy nos vuelve a hablar, ya no con palabras que puedan ser escondidas, sino mediante el elocuente lenguaje de las lágrimas, las cuales no serán puestas en secreto".

Termina el artículo con la afirmación de la misión que nos toca en estos momentos: "Queremos proclamar encima de todos los tejados, en lo alto de todas las torres, a cuatro vientos: ¡Hombres y mujeres, prestad atención, el Mensaje de Fátima no está escondido! Por el contrario, brilla más que nunca, pues hubo en el mundo quien asumió la misión de encarnarlo, recordándole a la humanidad las advertencias de la Madre de Dios y pregonando la victoria de María".

Con ese llanto es como si la Virgen nos sonriera diciéndonos con maternal afecto: "¡Hijos e hijas mías, unamos nuestras lágrimas! ¡Lloremos juntos por la triste situación de este mundo que mi Divino Hijo y yo tanto amamos! ¡Lamentemos los innumerables pecados constantemente cometidos contra el Buen Dios! Pero, sobre todo, ¡tened confianza! Y tratad de ver en mis lágrimas no el llanto de la derrota, sino la emoción y el júbilo de confirmaros y repetir mi promesa: ‘Puede parecer que el mal está venciendo sobre la tierra y que el bien aparente ya no tiene fuerzas. ¡No desaniméis! ¡Confiad, confiad, confiad, pues en breve, mi Inmaculado Corazón triunfará!'", concluye con elocuencia.

Es lo que les quería trasmitir. Que la foto de la lacrimación de una de las imágenes peregrinas de Fátima les abra los horizontes de un futuro promisor, en el mundo convulsionado y desesperanzado que vivimos.

https://es.gaudiumpress.org/content/96017-Lagrimas--milagroso-aviso

Misión Mariana en Braojos. Entre la vergüenza y la gratitud

Desde este pasado domingo estamos, como les dije, en plena misión mariana en Braojos de la Sierra. La Virgen, portada por los Heraldos del Evangelio, fue recibida en la parroquia en la misa de las 13 h. Esa tarde tuvimos el rezo del santo rosario y lunes y martes los hemos dedicado a visitar familias casa por casa. Seguiremos hoy en Braojos, mañana jueves en La Serna del Monte y el viernes en Gascones.
He de reconocer que la primera sensación que he tenido es de una cierta vergüenza. Tenemos en el pueblo dos misioneros a nuestra total disposición. Con toda la generosidad del mundo. Bien. Dos días y algo más de veinte familias. Seis u ocho personas en el rosario. Poquito más. Es lo que da de sí un pueblo con doscientos empadronados de los que no creo vivan entre semana más de ciento cincuenta.
Aquí viene mi vergüenza. Piensas en la posible labor de estos misioneros en otro lugar. Otros lugares, otras parroquias, seguro que con el mismo trabajo los frutos serían mucho mayores. Por esos pasas un cierto bochorno preguntándote si no estarás privando a otros de la gracia de la misión, si no habrá sido por nuestra parte un cierto egoísmo. La Virgen de Fátima, los misioneros… y una respuesta escasa. Si es que tampoco llegamos a más.
Muchas veces he tenido esa sensación. ¿Dónde voy con una misión, o con la adoración nocturna, o con proyectos que, muy posiblemente, superan mi capacidad? ¿No será una locura? ¿No nos estaremos pasando con estos proyectos? Si es que somos cuatro gatos y, como me dicen ellos, encima desentrenados. ¿Dónde vamos?
Estos dos días de visitas con la Virgen a los distintos domicilios han sido una delicia. He visto muchos ojos emocionados, muchas confidencias que han salido del alma, gratitud sincera. Pero cuatro gatos. Estos dos misioneros, me decía, les decía, en cualquier otro lugar arrasarían. Aquí es como una sensación de pérdida de tiempo. Bueno, pérdida no, porque la Virgen hace su labor, pero ya saben lo de esa mentalidad empresarial y pragmática que todos tenemos: queremos optimizar recursos y sacar el mayor rendimiento a nuestro esfuerzo.
Ayer por la tarde en misa, diez o doce personas, les decía que estaba empezando a comprender por qué la Virgen estaba con nosotros, aunque uno tuviera esa sensación de un cierto abuso. Ya me entienden. Les decía que llegar la Virgen a un lugar y que salgan cientos y cientos a su encuentro es una gozada. Pero que ya salen. Y que nosotros, precisamente por ser pocos, por tener que vivir nuestra fe desde esta pobreza de los cuatro de siempre, por vivir en un lugar de “periferia”, en unos pueblos donde no tenemos colegios, ni comercios ni tantas cosas, donde la vida y la fe son tan sencillas y simples, somos los más necesitados de su presencia. La buena gente de estos pueblos necesita más que nadie esa palabra de ánimo, la presencia de la Virgen que les anime en su ser sal desde su humilde pequeñez.
La Virgen ha querido estar con los pobres, y se ha venido una semana a tres pueblos pequeños de la Sierra Norte de Madrid para animarnos en nuestro camino cristiano y realizar entre nosotros maravillas de fe y religiosidad que quizá no veamos a las claras, pero que yo sé que están llegando.
Hoy solo puedo decir que me siento, como párroco, afortunado, y que doy gracias a la Virgen de Fátima y a los misioneros por haber querido acudir a Braojos, La Serna y Gasconespara animarnos a ser más de Cristo.
P.D. No me olviden el avemaría… Y que Dios y la Virgen se lo paguen.

http://www.infocatolica.com/blog/cura.php/1806130727-mision-mariana-en-braojos-ent

Misión Mariana en Yepes, mayo 2018




Misión Mariana en Yepes , -- Toledo -- con la imagen del Corazón Inmaculado de María de los Heraldos del Evangelio.
¡Gracias Madre!

Misión Mariana en Yepes con la imagen del Corazón Inmaculado de María


La parroquia de Yepes acogía una Misión Mariana durante desde el 19 al 27 de mayo pasados que fue dirigida por los Heraldos del Evangelio llevando la imagen peregrina del Inmaculado Corazón de la Virgen de Fátima a hogares, tiendas, colegios, y lis más diversos lugares.

El sábado 19 a las 21:00 hrs. la imagen del Inmaculado Corazón de María fue acogida dentro del Templo Parroquial, donde los Coros y Danzas del pueblo bailaron para la Virgen como bienvenida a la imagen peregrina de María.

El Domingo 20 a las 18:00 h. se celebró una procesión con la imagen de la Virgen y con la imagen de San José desde la Parroquia hasta el cementerio donde se tuvo un momento de oración por los difuntos. Después de este momento de oración la Imagen de la Virgen fue llevada al Convento de las Madres Carmelitas donde pasó la tarde noche.


La imagen de la Virgen de Fátima visitó los hogares de Yepes

Durante una semana, la imagen del Inmaculado Corazón visitó familias en sus hogares, los distintos centros escolares del pueblo además de comercios, el monasterio de Carmelitas Descalzas, la Guardería Parroquial, el Centro de Salud, Residencia y el Cuartel de la Guardia Civil,

El sábado 26 de mayo, desde las 9:30 h. la Virgen participó en una jornada deportiva para adolescentes y jóvenes en el campo de futbol y polideportivos.

A las 19:00 h. se celebró una Procesión Mariana de antorchas rezando el Rosario y en esta procesión estuvieron las imágenes de la Virgen que se veneran en la parroquia finalizando con la Misa en su honor.


 Clausura de la Misión Mariana

El domingo 27 de mayo, desde las 10:30 h. los niños de catequesis con sus familias tuvieron un momento de encuentro con la Virgen en el último día de catequesis. A continuación se celebró la misa final de clausura y finalizada la misma, el párroco consagró el pueblo al Inmaculado Corazón.

En la Homilía que pronunció en la Misa de la Solemnidad de la Santísima Trinidad, dentro de la cual se clausuró la Misión Mariana de los Heraldos del Evangelio en Yepes, Don Emilio Palomo, párroco y Vicario Episcopal señaló: “¡Que hermoso ver a los Heraldos del Evangelio andando esta semana por las calles y entrando en nuestras casas con la Imagen de la Virgen de Fátima; con sus cadenas que recuerdan la esclavitud por amor al servicio de los demás! Cuando se menciona en el Evangelio a la Santísima Trinidad es para que seamos hijos de ella. Seamos parroquia Eucarística, Mariana y evangelizadora que vive la alegría del Evangelio.”

Fuente:
https://www.architoledo.org/noticias/mision-mariana-yepes-la-imagen-del-corazon-inmaculado-maria/

La misión de los Heraldos del Evangelio

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